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Cartas a ningún lugar

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Cartas a ningún lugar

Mensaje por Venus el Miér Abr 07, 2010 2:55 am

Cartas A Ningún Lugar


Personajes

Jane Brisson

Desaparecida hace tres meses. Desapareció del mapa sin dejar rastro.

Alex Donner

Nadie le ha visto nunca, lo único que se sabe de él, es que se escribía cartas y emails con Jane, que era algo así como su confidente.

Lia McNeil

Compañera de piso de Jane, nunca han terminado de llevarse del todo bien, ya que Lia tenía la ligera sospecha de que Jane estaba tirándose a su novio.

Jake Rogers

Compañero de piso de Jane y pareja actual de Lia. Algunos dicen que tuvo sus más y sus menos con Jane.


Prólogo

Estimada Jane,

He estado esperando tu carta desde hace semanas y semanas, ¿dónde te has metido?

Me tienes bastante preocupado así que, te pido por favor que me escribas. De verdad, te echo de menos. Y quizá haya dicho o hecho algo que no te ha sentado del todo bien, pero no recuerdo que haya sido así.

Te he enviado mil emails, te he escrito miles de faxs, y tú… ¡Nada!

Jane, de verdad… Desde que esas cartas llegaron a mí por error, y comenzamos esta cadena te has convertido en alguien demasiado importante para mí, alguien a quien puedo confiarle absolutamente todo, no entiendo porque de pronto…

Dime algo, aunque sea mándame un simple telegrama diciendo “Estoy bien”. ¿No?
Lo espero…
Besos,
Alex.


Odiaba salir a recoger el correo, solo habían facturas, facturas y… ¡oh! Más facturas. Pero era mi obligación hacerlo, desde que Jane se borró del mapa ya nadie recogía el correo, siempre tenía que pringar yo, porque no podía esperar a que el gandul de Jake moviese ese precioso culo del sofá para hacer algo productivo por el piso.

Piqué al ascensor y esperé impaciente a que este llegara, con la esperanza de que fuese lo suficientemente rápido para que ninguno de mis vecinos se asomase por una de sus puertas y me encontrase a mí en pijama.

Me metí en el ascensor vacío, gracias a dios, y miré el reloj. Las 8:25 de la mañana, aún era temprano, podría recrearme en la ducha, y además, podría hasta ir a tomarme un café antes de llegar a la oficina.

Salí del ascensor cuando llegó a la planta de abajo y me encaminé con decisión hacia el buzón. Lo abrí y cogí las cartas que habían en él, demasiadas para mi gusto.
Las ojeé una a una, facturas, facturas, facturas… Y, otra vez ese tal Alex Donner. No sé porque sigue insistiendo, si ve que Jane nunca responde a sus cartas.

Hacía más de dos meses que había dado “carpetazo” ,por decirlo de alguna manera, al tema de la desaparición de Jane. Algunos dicen que fue secuestrada y otros que se fue por su propio pie, lejos de este agujero negro de Manhatan.

Yo soy de las que opinan que Jane se fue; los últimos días ella había estado muy rara. Jane nunca contaba nada, era una chica muy reservada, pero era fácil de reconocer sus estados anímicos, y Jane no estaba bien. La policía seguía en el caso, y una gran investigación giraba entorno a ella, pero yo ya me había cansado de ese tema, Jane era una chica lista, y si se había ido, tenía sus motivos. Y yo, estaba harta de recibir cartas día a día, de tener policías rondando la zona cada día, de ser perseguida. Estaba harta del caso Jane.
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Re: Cartas a ningún lugar

Mensaje por Venus el Jue Abr 08, 2010 12:57 am

Capitulo 1

Cerré la puerta detrás de mí y dejé las facturas encima de la mesa de la cocina. Exceptuando una, la del tal Alex.

Encendí la cafetera y me senté en una de las sillas que rodeaban la mesa, dándole vueltas y vueltas a la carta. ¿Por qué insistía tanto? ¿Acaso aún no se había enterado de la desaparición de Jane? Que extraño…
Quizá Jane se había ido precisamente por eso, para no seguir recibiendo cartas de este tío tan… ¿Plasta? Eso lo explicaría todo, te cambias de casa y así no puede encontrarte. Já.

Igualmente este pobre idiota seguía insistiendo. Y a mí cada vez me picaba más la curiosidad. No soy una cotilla, ni nada por el estilo, pero este asunto de las cartitas estaba comenzando a despertarme interés.

¿Y si la abro? Total, nadie se iba a enterar… No creo que Jane volviese de la nada para leer una estúpida carta. Solo era una carta, que más da.

Suspiré y comencé a deslizar mi dedo lentamente por la solapa del sobre. Por fin iba a leerte, Alex. E incluso quizá… Quizá podría hacer el juego más divertido. ¿Hacerme pasar por Jane? Nah… Demasiado cruel incluso para mí. O quizá no tanto…

Escuché el sonido de la puerta del baño, Jake ya se había despertado, y sus peculiares pasos, arrastrando los pies para no variar, se dirigían a la cocina. Agarré la carta y me la metí en la goma del pantalón, por la parte de detrás.
Seguramente si Jake se enteraba de que quería abrir la carta de Jane no iba a permitírmelo. Jodido Jake, él siempre tan correcto. O casi siempre…

- Buenos días… -Murmuró rascándose la nuca.
- Buenos días, que madrugador… -Dije divertida mientras me levantaba para besar suavemente sus cálidos labios.
- Tengo una entrevista de trabajo- Explicó, no muy motivado.- Que bien huele a café.
- ¡Mierda! –Dije levantándome de un bote. Me acerqué corriendo a la cafetera, y, genial… Se me había salido todo el café.
- Tranquila, me prepararé un colacao… -Dijo con sorna.
- Sí… Bueno y… ¿De qué tienes la entrevista? No me habías dicho nada…
- Lo sé, lo sé… Lo olvidé. Es en una empresa de electrodomésticos, ya sabes… No será muy difícil para mí, solo tengo que estar en la tienda y… Venderlos. –Me miró de reojo y se sentó en la silla mientras se preparaba un vaso de leche con colacao.

Últimamente Jake estaba especialmente raro, poco hablador e incluso… Ni siquiera mostraba tanto interés por… El sexo. Raro en él, ya que era algo así como un obseso, así que me tenía bastante preocupada. Pero tampoco quería agobiarle. Aunque me mosqueaba, me mosqueaba el hecho de que… Quizá mi queridísima amiga Jane tenía algo que ver con eso.

- Lia, em… ¿Quieres que nos duchemos juntos? Ya sabes… -Dijo guiñándome el ojo de manera… Seductora.
- Claro –Dije sorprendida.

Terminamos de desayunar, sin mucha conversación en el transcurso, nada más allá del “pásame el azúcar”.
Con lo soso que estaba me parecía extraño que le hubiesen entrado esas repentinas ganas de echar un polvo. Aunque tal y como estábamos últimamente, no me iba a negar a ello.

Me levanté de la mesa cogiendo los vasos que habíamos ensuciado. Los puse en la pica y encendí el grifo metiéndolos debajo del agua, mientras los enjuagaba.
Sentí un escalofrío cuando sentí la respiración de Jake cerca de mi oído respirando fuertemente. Sus brazos rodearon mi cintura y apretaron suavemente mi abdomen, pegándome a su duro cuerpo.
Descendió su labios hasta mi fino cuello, mordiéndolo suavemente y dejando rastro por él.

- No perdamos más tiempo. Dentro de una hora tienes que irte a trabajar. –Susurró.

Y después me dio la vuelta bruscamente, subiéndome a su cintura, y me condujo hasta el baño.


- ¡Mierda, mierda! Llego tarde… -Dije mientras terminaba de ponerme los zapatos.
Cogí mi bolso y mi chaqueta y me dirigí hacia la puerta.
– Te llamo luego, ¿vale? Para ver como te ha ido la entrevista. Suerte amor. ¡Chao!

Salí rápido y me subí en el ascensor que, por suerte, estaba en mi piso.
Revisé mi bolso para coger las llaves del coche, y cuando las encontré caí en la cuenta : La carta.
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